La información digital o electrónica, como se definió en el glosario, es aquel contenido asequible mediante herramientas y tecnologías automatizadas. Dicha clase de información se caracteriza “por la conectividad, la tecnología y la relación de ambas con el usuario.” (Cerón, 2019, p. 1), situación que ha permitido una mayor proliferación de datos, procesos de búsqueda y recuperación informacional más sencillos, además de que este hecho demanda la constitución de marcos jurídicos más robustos para garantizar varias cuestiones, entre ellas:
- Seguridad y respaldo para los documentos y sus personas creadoras.
- Respeto al derecho de autor y las ideas de las demás personas.
- Circulación oportuna de la información, que permita a la persona usuaria apropiarse de nuevos conocimientos, pero que proteja al material y a todas aquellas personas relacionadas con el mismo.
Sin embargo, la información digital y su impacto también
traería otro elemento más: la biblioteca digital o virtual, una nueva clase de
unidad de información. Antes de detallar los aspectos jurisprudenciales
tocantes a la información digital, conviene hacer un breve repaso al papel de
las bibliotecas digitales en toda esta panorámica.
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